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¿Afrontamos correctamente la educación financiera de nuestros jóvenes en España?

Fernando Sánchez.Value Kids

Los resultados obtenidos parece que indican que no estamos consiguiendo el éxito deseado, a pesar del esfuerzo realizado y los cuantiosos recursos empleados durante tanto tiempo.

¿Afrontamos correctamente la educación financiera de nuestros jóvenes en España?

Podríamos definir la educación financiera como la capacidad de entender cómo funciona el dinero en el mundo: cómo una persona lo obtiene (gana), lo usa (gasta), lo administra y lo invierte. Las habilidades y conocimientos adquiridos deben servir para que los individuos puedan tomar mejores decisiones financieras conscientemente y alcanzar un mayor bienestar. Esta capacitación debe, sin lugar a duda, comenzar en las escuelas desde edades tempranas. Y si esto es tan importante, ¿estamos consiguiendo educar a nuestros jóvenes adecuadamente?

Un poco de historia

La OCDE En 2005 ya recomendaba que la enseñanza de la educación financiera comenzase en la escuela y en 2008 lanzaba el Portal Internacional de la Educación Financiera.

Este mismo año, España iniciaba sus actividades en este ámbito de la mano del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que recogían el testigo de la OCDE y asumían la responsabilidad de elaborar e impulsar una estrategia nacional de educación financiera. Con este objetivo, ambas instituciones públicas firmaban entonces un convenio de actuación conjunta (Finanzas para Todos) y publican, hasta la fecha, tres Planes de Educación Financiera: 2008-2012, 2013-2017 y 2018-2021, con objetivos a medio plazo.

Ya, desde el primero de estos planes (2008-2012), se ponía de relieve que la mejora de la cultura financiera era un objetivo a largo plazo. Las líneas de acción prioritarias debían ser, por tanto, fomentar de la educación financiera en los centros de enseñanza, dentro del ámbito de la política educativa, dando el apoyo necesario a las autoridades educativas nacionales y autonómicas.

En consecuencia, en 2010 salió a la luz el Programa Escolar de Educación Financiera dirigido a estudiantes de entre 14 y 18 años. El Programa proporciona a los profesores y a los alumnos manual didáctico online. Desde entonces, el Programa es de impartición voluntario y flexible en los centros educativos adscritos.

Estos Planes han contribuido a la inclusión, aunque de manera parcial, de la educación financiera en el currículo escolar (Ley Orgánica de 2013, LOMCE, actualmente vigente). En Educación Secundaria el currículo de la asignatura Economía de 4º de la ESO integra la mayoría de los contenidos de educación financiera. Esta asignatura es considerada como “troncal de opción” y no tiene carácter obligatorio para todos los alumnos. Es decir, que no se garantiza que la educación financiera alcance a todos los alumnos de 15-16 años que terminan la educación secundaria.

PISA o el termómetro de la última década

PISA es el Programa Evaluación Internacional de los Estudiantes que promueve la OCDE desde hace veinte años. Sin embargo, incluye solamente la evaluación de la competencia financiera en tres ediciones (2012, 2015 y 2018).

Este estudio analiza hasta qué punto los jóvenes de 15-16 años, están preparados para tomar las decisiones relacionadas con las finanzas y con el consumo de servicios financieros a las que se van a tener que enfrentar en su vida adulta.

Los resultados PISA son presentados por el Ministerio de Educación. El resultado de la última edición (2018) se dio a conocer esta pasada primavera de 2020 y podemos compararlo con el resultado de la primera edición (2012) para descubrir si hemos avanzado, o no, en materia de educación financiera.

No salimos bien parados

En la puntuación global del rendimiento medio en competencia financiera obtenida en 2012, España consigue 16 puntos menos que la media de la OCDE (500) y se sitúa en el puesto 13 de un total de 18 países. En 2018 la media de España fue también significativamente inferior, 12 puntos, respecto a la media OCDE (504), situándonos en el puesto 11 de 20. Seguimos muy por debajo de la media de los países participantes.

En 2012, uno de cada seis alumnos españoles (16.5%) no alcanzaba el nivel básico de competencia financiera, un punto menos que la media OCDE. En 2018 un 15 % del alumnado no alcanzaba este nivel. También en este punto mejoramos mínimamente nuestros números, aunque no son de ninguna manera aceptables.

España se sitúa a la cabeza de los países de la OCDE en cuanto a los indicadores de equidad. Por una parte, es el país de la OCDE en el que las diferencias en puntuación entre los que mejor y peor rinden son más pequeñas; por otra, es el país de la OCDE en el que menos influye el estatus socioeconómico y cultural del alumnado en el rendimiento. Al analizar el comportamiento diferencial en función del género, se obtiene que en España las chicas y los chicos obtienen un rendimiento que no difiere significativamente. Ésta sería una buena noticia si hubiésemos estado en los primeros puestos de la lista, cosa que no ha ocurrido.

Vistos los resultados, el esfuerzo realizado y los cuantiosos recursos empleados durante tanto tiempo no han dado los frutos deseados.

Además, el Plan 2018-21 reconoce que hay una excesiva bancarización de la educación financiera, tanto en el contenido, como en el número de iniciativas y que el ahorro y el consumo responsable no se abordan con la importancia que realmente debe tener. La educación financiera no debería estar, en mi opinión, mayoritariamente en manos de los bancos, puesto que éstos tienen intereses comerciales directos en los productos y servicios que ofrecen (comisiones, intereses, etc.).

Una alternativa es posible

Es necesario y urgente darle otro enfoque a la educación financiera de nuestros jóvenes. Debemos ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico. El ahorro y el consumo responsable debe ser el eje central para alcanzar su bienestar a lo largo de sus vidas. Debemos proporcionar unos educadores independientes, no “bancarizados” y que sean honestos en sus propuestas. Las familias y los docentes son actores fundamentales y deben ser parte activa y estar integradas en este proceso, ya que son la principal fuente de información sobre finanzas que tienen nuestros jóvenes.

En Value School lo tenemos en cuenta. Creemos que el conocimiento es el vehículo para asegurar el bienestar de las personas y queremos acompañarlas desde la infancia hasta la vejez. Nos dirigimos a nuestros jóvenes en edad escolar a través de nuestros programas de educación financiera (Value Kids). Estos programas han sido diseñados, elaborados e impartidos por profesionales del sector educativo para cada etapa educativa. Además, desde Value Kids queremos dar voz e impulsar a otras iniciativas independientes que nos complementen y con las que compartimos valores.

Exigimos a nuestros gobernantes que la educación financiera llegue a todos los estudiantes de secundaria y FP. Debe convertirse en materia troncal general en el currículo. Pero desgraciadamente, no solo no hay voluntad, sino que la nueva ley de educación (LOMLOE o Ley Celaá), en trámite parlamentario, es ambigua en este asunto y no contempla expresamente que se siga enseñando economía, al menos, como hasta ahora.

Photo by amenic181 on Envato


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Value Kids es una iniciativa de Value School que siente la necesidad de inculcar y reforzar en nuestros jóvenes hábitos financieros saludables y de consumo responsable
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