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Menos es más, también en tu economía

Esmeralda Gómez.info@laguiadelavida.com
Menos es más, también en tu economía

La sencillez te facilita la vida. Cuanto más la ejercites, mejores y mayores resultados obtendrás. Para alcanzar la libertad financiera vas a tener que hacer limpieza, en sentido literal y en sentido figurado. A medida que creces en todos los sentidos, te conviertes en propietario de distintas creaciones, habilidades, experiencias, y deberás entenderlas, administrarlas, automatizarlas. Cuanto más sencillo sea todo lo que tengas a tu alrededor, antes alcanzarás la libertad y más lejos podrás llegar. Llegarás adonde te propongas, no más allá, ni tampoco menos, exactamente donde tú decidas.

Simplifica tu vida en todos los aspectos. Todo lo que suponga un obstáculo en tu vida, por su dificultad o por tu percepción de ello, tienes tres opciones principales para gestionarlo:

  • Opción 1: eliminarlo.
  • Opción 2: simplificarlo.
  • Opción 3: cambiar tu propia percepción.

Elimínalo en la medida de lo posible, simplifícalo trabajándolo o cambia tu percepción. Las dos primeras afectan al obstáculo de forma directa, puesto que debes trabajar lo externo, deshaciéndote o alejándote de ello, sea cosa, persona o emoción, pero también simplificándolo mediante una acción sobre la cosa, persona o emoción. La tercera opción es cambiar tu propia percepción del asunto en cuestión. A veces basta con adquirir el conocimiento necesario que simplifica lo que antes te parecía complicado; otras veces consiste en cambiar un sentimiento asociado a un desencadenante. ¡Conviértete en imprevisible para ti mismo! Es increíble lo versátil que puedes llegar a ser, explota todo tu potencial. Cambiar tu percepción es algo que debes practicar a menudo para que todo sea más sencillo. Dicho de otra manera, todo puede seguir igual, pero con tu cambio constante, tu percepción también cambia.

Ocurre con los problemas: cuando eres adolescente, una frase concreta puede ser un detonante motivo de discusión; conforme maduras como individuo y esa frase se sigue produciendo en tu entorno, hay un momento en el que ya no te afecta. Es decir, los problemas siempre están ahí, eres tú el que se hace más grande mientras que los problemas se vuelven imperceptibles desde tu ampliado punto de vista. Es exactamente este proceso el que hay que desarrollar para hacer que cualquier cosa sea más fácil desde tu propio punto de vista.

Para acelerar lo que se supone es la maduración natural del individuo, existen prácticas. Una práctica que te permite hacerte más grande es la siguiente: Identifica algo que detestes, puede ser una ideología, una persona, una comida, una situación, una cosa, un animal, lo que sea. Es muy probable que eso que tú detestas le guste a alguna otra persona. El ejercicio consiste en romper tus propios esquemas de manera forzada, redacta en una hoja unas líneas donde defiendas eso que detestas. Para ello puedes ponerte en la mente de las personas que lo defienden, intentar entender qué las lleva a pensar así, escribir aspectos positivos sobre lo que detestas. Es un ejercicio muy difícil, muy poderoso y te acerca más rápido a la libertad financiera, porque te prepara mentalmente para superar lo difícil viéndolo fácil, para dejar de percibir los problemas como tales, de manera que tu mente se libera de todo aquello que sólo puede suponer obstáculos en tu carrera hacia la meta, lo cual te hace más grande. Además de mejorar tu salud, te permitirá abarcar nuevas metas.

Otra práctica: ponte a limpiar tu vivienda. Si tienes acumulados objetos que no utilizas, deshazte de ellos u organízalos de tal manera que te resulte fácil su posesión. Aplica la misma lógica a tu armario, a tu escritorio o a cualquier espacio cuya visión entorpezca la vida, la dificulte. De forma análoga, busca la sencillez en tu lugar de trabajo. Una vez realices este ejercicio con todos los espacios físicos que te rodean, el siguiente paso son los contratos y el papeleo en general. Ordénalos, léelos todos, asume la responsabilidad de tenerlos, y si alguno no lo entiendes, bien porque no te lo leyeras en el momento de la contratación o bien porque no entiendas alguna cláusula, acostúmbrate a preguntar y solventar tu duda. Si la duda persiste, deshazte, elimina ese contrato si no supone costes y en el caso de que suponga costes, no olvides evaluarlos. Una vez has hecho todo lo posible por simplificar la situación y entenderla, si no lo has conseguido, debes deshacer la posición, ya que, o no estás preparado para tener ese vínculo o el contrato da lugar a ambigüedad, lo que supone un posible riesgo futuro.

Una vez hayas hecho esa limpieza y trabajo de entendimiento con todos los contratos que tengas a tu cargo, ya sean de luz, agua, teléfono, seguro, hipoteca, gimnasio o cualquier vínculo con empresas externas, habrás disminuido la complejidad de tu vida, aumentado tus conocimientos, minimizado riesgos futuros de distinta índole y hasta posiblemente reduciendo costes. Ordena tus papeles de la misma manera que ordenaste tu casa. A partir de este momento, cualquier nuevo contrato que entre en tu vida debe cumplir una lista de requisitos que se resume en un único punto: ser sencillo.

Es decir, cualquier contrato que firmes a partir de ahora debes entenderlo a la perfección. Cualquier párrafo que en él se redacte debe ser comprensible por tu parte. Para ello preguntarás, te informarás, te especializarás si es necesario, pedirás que se reescriba, y si no lo consigues entender, no lo firmarás. La letra pequeña y la sencillez están reñidas, pero debes hacerte más grande que esa nimiedad. Lee la letra pequeña y si es preciso exige una nueva redacción. Nunca olvides que eres el cliente, y que por tanto tienes el poder de decidir sobre la compañía. Si los clientes no compran, la compañía no existe. Recuerda: no te dejes llevar por las masas, no hagas las cosas porque se hacen, cuestiona por qué lo vas a hacer tú. Que los riesgos que corras sean por conocimiento y no por desconocimiento.

Análogamente, practica la sencillez en los procesos de tu vida en los que tengas capacidad de actuación, ya sea en el trabajo simplificando la burocracia o en el trayecto al mismo. Identifica aquellos aspectos de tu vida que puedan ser simplificados y simplifícalos.

El siguiente paso para que la sencillez se convierta en una nueva mejor amiga es alcanzar la sencillez mental.  Tras haber realizado el trabajo físico, posiblemente ya debes haber notado una notable mejora mental. Es como deshacerse de basura innecesaria que sólo entorpece tu paso por la vida. La sencillez mental es la más complicada y por eso te propongo practicarla después de hacer que algo físico sea más sencillo, tanto si aplicas el ejemplo que he propuesto como si aplicas otro método que se te ocurra. En los últimos años, las alternativas disponibles en todos los aspectos de la vida son muchas; hay más empresas, más información, más opciones, más de todo. Por tanto, en un entorno de más es importante tener la capacidad de centrar la atención e ignorar de forma intencionada el resto, es lo que llamo en el libro "Tu llave a la libertad financiera" de Alienta, «El arte de ignorar». Para simplificar las cosas, debes desarrollar al mismo tiempo la seguridad en ti mismo, ya que así las personas te van a entender mejor. Ser amigo del miedo es clave en este punto, ya que así serás transparente, serás fácil, serás sencillo dentro de tu complejidad como ser humano. Tras el hecho de hacer las cosas más sencillas, puede aparecer una inseguridad derivada de proyectar hacia los demás una sensación de simplicidad que te haga pequeño. Por eso hay que desarrollar la fortaleza junto con la sencillez. En ocasiones, las personas utilizan lenguajes complejos o complejas explicaciones sobre hechos, y muchas veces tras esa complejidad se oculta una inseguridad. Un proceso similar ocurre cuando en determinados entornos no se comparte el conocimiento por miedo a perder una posición determinada o incluso el trabajo. Son posturas derivadas de rechazar el miedo; si, por el contrario, eres su amigo, adquieres una seguridad que te permite compartir el conocimiento con el entorno. La valía reside en las personas y no en lo que se aprende, ya que el conocimiento viene y va, pero son las personas las que marcan la diferencia. Por tanto, dentro de tu capacidad de actuación, simplifica todo lo posible. Con los procesos mentales ocurre algo similar que con los físicos: cuanto más sencillos son, más libre eres para fluir y tomar decisiones, además de que consumes menos energía que puedes aprovechar para otras cosas. Si te centras en el momento presente y desarrollas esa habilidad de entrar y salir del aquí y el ahora a voluntad, los problemas desaparecen casi por completo, ya que la mayoría de ellos están creados en la mente, están amplificados o son inventados. Sólo unos pocos problemas llegan realmente a ocurrir, y cuando se presentan, suelen ser más pequeños que el problema imaginado. Una vez superados, no eran para tanto. Relativizar el paso por la vida es hacerla más sencilla. Los pensamientos, la ilusión o lo que queramos que habite nuestra mente, necesita de espacio para ocurrir libremente. Cuanto más sencillo sea todo lo que pensamos, mayor amplitud le estamos dando a la magia. Las relaciones personales pueden ser un foco de sencillez y fluir como un río o pueden ser tempestades que compliquen la existencia.

Aplica la misma regla: lo sencillo entra solo, necesita poco mantenimiento y potencia; lo complejo no entra bien, entorpece y aminora.

Menos, es más.


Una iniciativa de…
Value Kids es una iniciativa de Value School que siente la necesidad de inculcar y reforzar en nuestros jóvenes hábitos financieros saludables y de consumo responsable
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